lunes, 19 de noviembre de 2012

Del margen al centro

Desempolvando las telarañas informáticas, encontré este viejo blog que había iniciado hace mucho tiempo y, como muchas de las cosas de la virtualidad y la vitalidad, cayó en desuso por descuido, falta de inspiración o nuevas luminarias que llamaron mi atención.
Como sea, he decidido aprovechar la oportunidad de su existencia para reeditarlo y usarlo de herramienta para la publicación de algunos trabajos pictóricos que ocupan mis manos.

Desde el 2009 que comencé a participar del taller de Luis Espinosa, en donde, a partir de muchos dibujos sacados de los márgenes de mis cuadernos de apuntes de la facultad y otros encontrados en viejas carpetas y folios, comencé a zambullirme en las formas que se presentaban, en algo que hacía rato quería hablar, arrojarse desde el inconciente. Durante mucho tiempo me dediqué a dibujar en blanco y negro, figurativamente. Me daba cierta seguridad la ausencia de color pero me frustraba encontrar límites para mi reproducción del mundo. Estaba seguro, me gustaba lo que hacía pero algo faltaba.

Siguiendo la linea de "poner el margen en el centro" comencé a trabajar con un garabato que, como ejercicio, reproduje en una cuadrícula, buscando la proporción y su relación con el plano. Al terminar ese ejercicio, Luis me dijo "Bien, ahora pintalo". Es así que comencé a explorar con el color y fui comenzando a valorar esa belleza de la relación, los tonos, el vinculo entre planos, la saturación.

De algunas primeras experiencias con tempera surgieron luego los dos primeros acrílicos, ambos Microcosmos. De alguna manera contenían en sí una fuerza originaria, creadora, algo de galaxia, algo de célula originaria, algo de explosión cósmica, algo de mundo luchando por ser. A continuación, están publicados esos dos primeros trabajos.

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